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Historia

Empecé por lo que no encontré

El estudio en Madrid: muestras de tejido en terracota, crema, gris azulado, ocre y negro extendidas sobre la mesa de trabajo junto a la ventana

Fue en Cabo Verde. No en un museo ni en un edificio concreto: en las plazas, en los mercados, en la calle. Un lugar con una cultura enorme y unas gentes que aún no he olvidado.

Cuando quise llevarme algo —para acordarme de dónde había estado, de lo que había vivido y sentido, y para regalárselo a mis amigos y que lo entendieran— no encontré nada. Los mismos estampados en todos los puestos, las mismas piezas repetidas de una isla a otra, ninguna hecha allí. Podrían haber salido de cualquier fábrica del mundo y nadie habría notado la diferencia.

Volví con las manos vacías. Por falta de algo que mereciera la pena.

No fue una queja sobre los puestos, los mercados ni las plazas, sino la distancia entre lo que había visto y lo que me ofrecían para recordar lo vivido.

Ahí entendí lo que faltaba. Recuerdos tenía de sobra; lo que no había era un objeto capaz de guardarlos. Algo que contara lo que se vive en un sitio, y no solo de dónde viene.

Diseñamos el objeto que está a la altura de lo que allí se vive.

Queremos que cuando alguien lo mire o lo use, le vuelvan esos momentos: los olores, la luz, lo que sintió estando allí. Que vuelvan a florecer.

Por eso trabajamos con espacios de los que la gente salga queriendo quedarse con algo. La historia ya la tienen: lo que falta es el objeto que la lleve dentro.

Aquí no hay un catálogo: cada encargo empieza en el lugar y termina en una pieza distinta.

MALENAZ es un estudio pequeño, en Madrid, y es pequeño por elección. Diseñamos, buscamos los talleres y dirigimos la producción.

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estudio@malenaz.com